Miedo... mucho miedo (por lo patético).
Es esta clase de retrasados mentales la que retarda e impide la revolución, aunque no lo crean. Con conciencias así es muy complicado cualquier razonamiento y, por ende, cualquier posibilidad de lucha.
Por suerte, ahí está la Internacional para dirimir todas nuestras dudas:
Ni en dioses, reyes ni tribunosTambién tenemos al gran portugués, para tranquilizar aquellas conciencias más pesadas:
Está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
El esfuerzo redentor.
«No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona». José Saramago (16 de noviembre de 1922 – 18 de junio de 2010).Para rematar, una ocurrente descripción del infierno, un lugar pintoresco:
«El infierno nada más es que un lugar donde los cocineros son ingleses, los músicos son franceses, los automóviles son españoles, las amantes son suizas, los actores son mexicanos y todo está dirigido por los italianos».